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Mostrando entradas de enero, 2016

Desconocida

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—¿Vas a decirme de una vez qué es lo qué te ocurre? —inquirió Alma apesadumbrada.
En una calle de Madrid, se reunían dos amigas en una cafetería sin nombre, de esas que se repiten por doquier en cualquier ciudad. Sofía sujetaba su taza con las dos manos, y con la mirada perdida, se zambullía en el café, haciendo caso omiso del tercer grado de su acompañante.

El silencio de las palabras

Aquellos momentos que tilda mi mente como los mejores, son aquellos que, de forma inesperada, aparecieron en mi vida de golpe, y ella, está entre uno de ellos.
Todo ocurrió en una cafetería de esas anónimas, repartidas por las ciudades, donde pude darme cuenta de lo que era capaz de realizar "Dios". Era un día en el que el tiempo no estorbaba, y el espacio, se reducía al tamaño de un pañuelo.

Naevia y Fayna

Había visto a la bruja, una y otra vez, hablar a solas y revolotear alrededor de Dirion, era la típica persona que al verla, parecía que no tuviese preocupaciones, y eso, era algo que le molestaba bastante, aunque sinceramente le bastaba con verla perdida en su locura para poder volver a sonreír y morderse los labios con placer: observarla hablando sola y la consecuente reacción negativa e inesperada de la gente, hacía que su cuerpo se encogiera con gusto.

Premios Best Blog

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Bueno, no me gusta realizar este tipo de actividades, pero me resulta feo ignorar a alguien cuando te nomina, así que vamos allá:
Estas son las reglas: Dejar un comentario en el blog que te nominó y, cuando lo sigas, dejar un comentario para que te sigan a ti.Contar 11 cosas sobre ti. Responder las preguntas que preparó para ti la persona que te nominó. Formular 11 preguntas nuevas para que respondan las personas a quien nominas.Nominar a 11 blogs con menos de 200 seguidores y cuando lo hagas dejar un comentario en sus blogs para avisarles. Sin más dilación, empezaré con el meollo:
-Las once supuestas yo:

La Dama del Cuervo

- ¿Estoy soñando Viento? 
Una brisa fría acariciaba su piel con lamento, Fayna se encontraba tumbada en un suelo de piedra húmedo. Sus ojos todavía no se habían adaptado a la oscuridad que la envolvía, y asustada, intentaba aferrarse a su amigo incorpóreo, que como siempre, jugaba a descolocar su melena. Hacía mucho tiempo que no había sentido miedo, y eso conseguía que éste se entremezclara con el fuego de una antigua traición.