Otra vez

Otra vez.

Las canciones repetitivas suenan en la radio del coche, los amigos de siempre gritan a pleno pulmón como si por primera vez las entonaran. Esos lazos que más que de amistad son de sangre. Esas preguntas que nadie ha sabido responder: "¿Por qué si X nos cae a todos mal siempre aparece en las quedadas?, ¿quién le invita?" "¿Cómo narices todavía sigue el grupo unido con todas las peleas qué hemos tenido?"

Se juntan las cervezas en una mesa, destaca el refresco de aquella que afirma que el alcohol no se creó para su persona, pero que aún así, se empeña en probar en su eterno intento de encajar con esos extraños mortales. "La cosa es acostumbrarse a su sabor", la dicen, y ella siempre responde: "¿Por qué os obligasteis a beber? ¿Es qué tengo qué pasar por eso para qué algún día me guste? A mí el chocolate nunca se me ha puesto difícil y siempre me ha gustado" 

Esos amigos que serían la pareja perfecta, esas dos personas que se quieren en silencio pero todo el mundo sabe la existencia de sus emociones menos el amante opuesto.

¡Vaya! Ese revolcón veraniego entre unas sábanas empapadas en sudor, y el: "¿Le saludo? ¿No le saludo? ¡¿Cómo le saludo?!" del día siguiente... La final carrera a contrarreloj para buscar las bragas, la puerta, y salir de aquella casa evitando las preguntas anteriores seguido del silencio pactado ("Esto nunca ha ocurrido"), que luego todo el mundo sabe.

Esas quemaduras por culpa del sol, ese meter mano con la cremita, esas gafas con cristales tintados que todo el mundo entiende para lo que son, esa mirada, esa sonrisa, ese "¡Oh dios mio otra vez no!", el incansable buscar de las bragas a contrarreloj repitiéndote: "Esto no va a volver a ocurrir", que se convierte en... "¿Es qué no vamos a comer juntos? Conozco un restaurante que...", que te impide salir huyendo y te deja a medio tapar tus vergüenzas. Todo el mundo sabe que se va a volver a repetir.

El ventilador, la cita, la quedada en la piscina, la infección de oído, la película, el vendedor de melones que madruga para molestar tu quinto sueño, la que hace deporte, la que se come el donuts, la amiga que con sólo una mirada comprende que en silencio estás llorando, "No lo hagas, no vais a acabar bien", el beso, las sábanas, el adiós, "Ya te lo dije", los lloros, las copas, "Nunca más", el nuevo amor, las olas, el buceo, la filosofía mañanera, "¿Quién me llamará a estas horas? ¿Estás borracho?", el coche, la serie, la vecina, el perro, el puñetero taladro.

 "TE QUIERO".... "Yo a ti no"

Otra vez. Otra vez ha llegado el verano. Decirme... ¿Estáis preparados? Porque yo visto lo visto, creo que NO.

Coma y coma y coma... En mi vida había usado tantas.
Me he quedado sin aire y sin métrica. 

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