Pesadilla

Tenebrosas llamas azules
  muerden recostadas bajo los pliegues de la almohada.
Noto una mano en el cuello
y unas uñas que se clavan.

Un pasillo estrecho se alarga hacia el infinito,
todo son arañas,
y tejen las lluvias de los niños cuando la vida se les acaba.

¿Dónde están los míos?
¿Acaso la muerte me reclama?
Lo único que noto es un desvarío
y una mala sensación que me embriaga.

La respiración se corta
¡Ya no hay tiempo para nada!
En el silencio de mi habitación veo unos horribles ojos,
la pesadilla sonriente huye crispada.

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