Leer demasiado

  -¿Sabes? Hoy he visto una cerradura sin llave.

  +¿Y eso qué significa? 

  -Que la cerradura se va a tener que apañar sola de una vez por todas.

  +No te llego a comprender... Pareces como perdida. 

  -Ojalá siempre esté perdida. ¿Te cuento un secreto? Comenzaría a estar perdida cuando me encontrase. 

  +¿Por qué hablas así de raro?

  -¿Raro?

  +Si... es extraño.

  -Compré una pizca de locura a una anciana muy sabia.

  +Eso no tiene sentido.

  -Sí lo tiene, sólo que tú no puedes entenderlo. 

  +Creo que lees demasiados libros.

  -Crees mal, nunca se lee demasiado.

  +Parece que estás en la luna pequeñaja.

  -En realidad sí que lo estoy. Perdí mi mente allí arriba...

  +¿A cambio de qué?

  -A cambio de hablar raro.

  +¿Pero no hablas raro por comprarle locura a una anciana muy sabia?

  -¿Y la luna a caso no es la mujer más anciana y sabia de todos los tiempos?

  +Estás comenzando a darme miedo.

  -Lo raro es que no lo tuvieras antes.

(Silencio)

  +¿Sabes? Me gustaría ver la cerradura.

  -Es un poco irónico.

  +¿Por qué?

  -Porque tú eres la cerradura.

  +¿Eh?

  -¿Te sientes triste sin tu llave verdad?

  +¿Te refieres a qué estoy encerrado?

  -Sí en ti mismo, además se ve que estás mal porque ya no la tienes a tu lado.

  +Creo que debería comprar un poco de locura a la anciana de arriba visto lo visto...

  -¿Sabes qué es lo qué te recomiendo antes de comprar locura?

  +¿El qué?

  -Comenzar a leer demasiado. 


Secretos que se vuelven susurros.

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