Sólo un segundo.

Sólo fue suficiente un segundo para que la noche se convirtiera en día, la luna en un nuevo sol y las estrellas en miles de velas flotantes que encendían la oscuridad que los envolvía. Todo eso ocurrió en un segundo, en el preciso instante en el que él se agachó para ponerse a su altura y poder así concederla un beso.

  -Si no quieres nada conmigo, podemos hacer que este beso nunca ha existido entre nosotros. Borrón y cuenta nueva... ¿Vale?

Esas fueron las palabras que precedieron a aquel momento silencioso e incómodo en el que se tomaba la decisión, esa que puede convertirse en un simple error o en el mejor error de tu vida. 

Ella le miraba, confusa, agarrando su estómago que parecía que poco a poco comenzaba a golpearla creándole unas cosquillas molestas que cada vez la ponían más nerviosa. "La mujer de acero derritiéndose" pensaba evitando reírse. 

Tomando aire sin apenas pensar bien en lo que le iba a decir, le contestó lo siguiente:

  -¿Y si quiero qué signifique algo?

Sin que ella lo supiera, ese fue el primer paso que dio hacia algo que no había conocido nunca, porque jamás se habría imaginado que días más tarde la sonrisa estúpida que ponía cuando escuchaba música a través de sus cascos era por su nombre; nunca habría sido capaz de pensar que en la vida a parte de momentos tristes, pueden existir otros llenos de alegría y ternura; jamás habría sido capaz de adivinar que en el estómago, a parte de cosquillas, pueden alojarse miles de mariposas... Y allí estaba, ella tan ingenua, tan inocente frente al primer paso que le llevaría a un laberinto que no comprendería pasado un tiempo, a un juego de desconocido tablero. 

  -Entonces te beso otra vez... - fue la respuesta que le regaló con una sonrisa.

Esta vez la acercó entre sus brazos y empezó a besarla. "Deberías tranquilizarte, respira. Recuerda que nada es para siempre y que todo al final será un error" Pensaba ella cuando se dio cuenta de que poco a poco le iba faltando el aire y empezaba a evadirse de todo y de todos. 

Solo fue suficiente un segundo para que la noche se volviera a convertir en un nuevo día, para que la luna fuera un nuevo sol y para que las estrellas flotaran como si fueran miles de velas suspendidas en el aire... "Ojalá fuera para siempre" pensó ella sin poder evitarlo "Pero cómo los para siempre no existen, ojalá seas el mejor error de mi vida" 


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