El reflejo de Elí

(Entre comillas y cursiva: la razón)
(Entre comillas y color morado: Elí)

"Detente, para, todo esto no traerá nada bueno" Seguía caminando haciendo caso omiso a lo que su razón la decía. "Por favor Elí, parate y recapacita. Todo el mundo comete errores, no pasa nada". "Estoy cansada" Fue la respuesta que murmuró la joven mientras se dirigía corriendo a la estación "Sólo quiero alejarme de la ciudad un poco" Al decir esto, compró el billete para subir al tren que con ansias la esperaba."Elí es tarde, es peligroso que vayas por ahí y más al campo, vas a estar sola. Si ocurre cualquier cosa no vas a poder acudir a nadie ¿Es qué a caso no tienes miedo?" "Yo no tengo miedo a las cosas cualquiera, no me preocupan" En ese momento intentó convencerse a si misma de este hecho.

Al tomar asiento al lado de la ventanilla nada más subirse al tren, sintió un gran alivio. El "adorado" transporte público iba prácticamente vacío y los cristales estaban empañados a causa del contraste de las temperaturas, era un duro invierno y hacía demasiado frío. 

Cuando las puertas se cerraron y el tren se puso en marcha Elí comenzó a llorar "Elí, ¿Ves? No te encuentras bien, por favor estás a tiempo de volver. En la siguiente estación te bajas y coges el tren de vuelta" "Déjame tranquila, estoy harta de tener la necesidad de personificar a mi razón para que me de consejos y me recuerde la mierda de vida que llevo" "¿Sabes qué? A lo mejor estás tan mal que no eres capaz de aceptar la realidad y tienes la necesidad de personificarme simplemente porque no tienes la suficiente endereza como para plantarte y comenzar una nueva vida. ¿Es mejor huir de todo? ¿Es mejor viajar a estas horas de la noche? Utilízame, utiliza la maldita lógica de una vez y madura. Si, tu vida es una mierda, pero sólo es culpa tuya" "Tú que coño sabrás, no estás en mis emociones, sólo resides en mi cabeza. Habla con el corazón y encontrarás otras respuestas" "Puede que solo habite en tu cabeza pero créeme que me empapo de emociones, y si, estoy cansada de escuchar al corazón. Lo único que hace es llorar, podría pasarse por aquí un rato a charlar y poner las cosas en orden" "¿Sabes qué? Estás chiflada" "En serio, ¿Me lo dices tú? Te recuerdo que estás hablando sola" 

Elí decidió hacer caso omiso a aquella voz interior que tanto la molestaba, seguro que un día de estos ella desaparecería y podría continuar su vida sin tanta palabrería "Me necesitas Elí, es estúpido pensar lo contrario" 

Durante todo el viaje la razón la atormentaba con normas, reglas, juicios, moralidades..."Estoy harta. Tú no eres yo, no existes, eres una maldita extensión de mi cabeza, dependes de mi como yo dependo de ti. Deja de hacerme daño, basta ya, no puedo más, estoy agotada." "Elí, deja de hacerte daño a ti misma, deja de permitir todo lo que te ocurre..."  La joven se levantó de golpe y mirando a su reflejo en el cristal de la ventana, comenzó a chillar "¡Calla! ¡No existes! ¡Te odio! ¡Me odio!" 

El reflejo extrañamente comenzó a cobrar vida ante ella, ya no seguía las normas de la lógica, ahora esa imagen existía "¿Esto te asusta? Si no te daban miedo las cosas cualquiera ¿Verdad? ¿Por qué esa cara de cordero degollado?" Ante los ojos de la joven, la figura cruzó la delgada línea entre la locura y la cordura para compartir el mismo tiempo y el espacio que su dueña. 

Las dos chicas se miraban, una incrédula y la otra sonriente. Poco a poco la "copia" de Elí empezó a acercarse a ella"¿Quién eres?" "Soy tú" "Por favor no me hagas daño... Tengo miedo" La nueva figura sonriente comenzó a acariciar el rostro de Elí. Tiempo después las caricias dieron paso a los arañazos... y los arañazos a los golpes "¡Basta! ¡Ayuda! ¡Deja de hacerme daño!" "Deja de hacerte tú daño preciosa"

Un policía que estaba de guardia entró en el vagón dónde Elí se encontraba, incrédulo, vio como una joven gritaba atemorizada en el suelo del tren intentando zafarse de algo invisible.

"Vaya, que suerte has tenido, y yo que quería jugar un rato más contigo. Nos volveremos a ver mi futuro yo" La figura ante los ojos de Elí desapareció. Cuando consiguió tranquilizarse, vio a un hombre (por su atuendo llegó a la evidente conclusión de que era policía) que la miraba asustado y conmocionado. 
...
-De verdad que es imposible, allí no había nadie- dijo Carlos a la jefa de departamento un poco angustiado, ya que hace poco tiempo había conseguido este trabajo y no quería abandonar el cuerpo.

  -Vamos a ver Carlos, eso es imposible, los golpes que tiene en su cuerpo no se los ha podido provocar ella misma.

Carlos se quedó mudo.

  -¿Quieres decir que todo lo qué le estaba ocurriendo era verdad? ¿Qué su reflejo la estaba atacando en el momento en el que entré a ese vagón? Pero si no había nadie...

Su jefa de departamento le miró algo asustada.

  -Cómo jefa tuya que soy he de decir que eso es imposible, es una fantasía provocada por el agudo estado de depresión que la joven padecía, por lo tanto, veo lógico que ella esté interna en un psiquiátrico dónde la podrán cuidar y curar, allí recibirá todo tipo de atenciones sociales y sanitarias; pero como persona individual, he de decir que en el informe detallado del médico se repite de forma exhaustiva, que esos golpes no pueden aparecer por un automaltratado.

   -Entonces... -comenzó a decir Carlos algo asustado.

  -Entonces creo que había algo en ese tren. Algo que se escapa de nuestras manos -interrumpió la mujer a Carlos de forma súbita con los ojos llenos de terror.



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