Carlos, el sujeto experimental

Esto va a ser un texto experimental, espero no liaros demasiado y si es así, lo siento pero necesitaba escribir esta historia en el blog. Os voy a dejar una pequeña guía a ver si conseguimos que esto vaya a buen puerto:


Verde: yo hablando con mi personaje.
Azul: el personaje hablando conmigo.
Morado: pensamiento del personaje.

*.:。✿*゚¨゚✎・ ✿.。.:*


La chica le gritaba cual posesa, mientras, su rostro se manchaba de cientos de lágrimas:

  -Pero, ¿cómo has podido? Los hombres sois siempre iguales -le decía-. He estado contigo varios meses, me has tratado cómo si fuera una estúpida. ¿Crees qué no me acabaría enterando? Sé quién es ella y desde cuándo os estáis viendo, y después de tanto tiempo, no has tenido valor para decírmelo a la cara.

El chico sacaba las llaves del coche y emitía varios suspiros:

  -Cariño, si yo todo esto lo he hecho por ti. Mira, eres una chica muy mona y hay tanto cerdo suelto... Imagínate, si yo no compartiera mi tiempo contigo, ¿quién lo haría?  ¿Quieres que te lo diga? Estarías con un hombre que no merecería la pena. ¿Y qué que me vea con otras? A la que quiero es a ti y eso lo he demostrado: Te he comprado todo tipo de cosas y he cumplido tus caprichos, deberías estar agradecida de que un chico como yo te haga caso, y ahora enana sube al coche -dijo aquel joven con toda la tranquilidad del mundo.

Carlos miraba la escena atontado, no podía creerse que existiera tal personaje y mucho menos que esa chica estuviera con él. "Si yo pudiera estar con una chica así", se dijo, y se quedó sentado en el banco... sin hacer nada.

  -Mira, eres un puto gilipollas, ¿sabes quién va a subir al coche? ¡Tú puta madre! -le chilló ella- Has cambiado tanto... ¿Pero mira qué corte de pelo me llevas? ¿Y esa camiseta de tirantes? Por dios, si vas enseñando los pezones, ¿qué moda es esa? -le decía la joven a regañadientes.
Carlos empezó a reírse y... siguió sentado en el banco.

  -Por favor cariño, si me vas a dejar, adelante, no necesito a nadie como tú. Pero mírate... No vas a encontrar a nadie como yo, y lo sabes -le rebatió el chico con una sonrisa.

  -De eso se trata, de que no vaya a encontrar a nadie como tú, imbécil -le dijo la chica poniendo punto final a esa relación y a la conversación.

La joven se sentó en un banco cercano para ver como el chico con el que había compartido su vida durante unos escaso meses se iba con su flamante coche. Decidió despedirse de él con un corte de mangas. Carlos la miraba, y seguía sentado en un banco no muy alejado de aquella pobre chica. Y paso unos minutos y seguía sentado en el banco... sentado en el banco... y sentado en el maldito banco... 

"Tío, ¿en serio? ¿Quieres moverte de una vez e ir a hablar con ella?" "¿Quién demonios me está hablando?" "Soy tu creadora" "Entonces, ¿eres Dios? y... Dios, ¿eres mujer?" "Mira chaval es una larga historia, ahora quiero que te muevas y te pongas a hablar con ella" "Lo siento pero no pienso hacerlo creadora, antes quiero hablar contigo sobre unos temas que nos conciernen a todos. Si tú eres tan buena, y sólo quieres la paz entre tus pequeños seres, ¿por qué pasan cosas malas en el mundo? Por cierto, ¿por qué permitiste qué en cuarto de la ESO Jaime me pegara tal paliza? Ah, una cosa, ¿va a ver juicio final?... ¿O algo así?" "Mira, tú en realidad no existes, sólo eres el protagonista de mi relato, ahora mismo esas preguntas que tanto te atormentan no tienen valor ni sentido, porque tú no existes" 

Carlos asustado se levantó del banco y empezó a gritar al cielo: "¿¡Cómo no voy a existir!?" 

"Chico, te aconsejo que no hagas eso, vas a espantarla. Te recuerdo que hay una chica muy mona sentada a escasos metros de ti y que está soltera" "¿Me estaré volviendo loco?", pensó Carlos mientras miraba de un lado a otro buscando a la mujer que sonaba en su cabeza. "No te estás volviendo loco, ahora compórtate y no destruyas mi plan divino. Acércate a ella, voy a intentar ayudarte un poco porque lo de gritar al cielo cual poseso no te va a ayudar en nada a conquistarla" "Mira Dios, quiero decir, Diosa, ¿para qué voy a intentar estar con ella? Acuérdate de que me has dicho que ni siquiera existo, acuérdate de que una vez me enamoré y todo salió fatal. ¿Qué quieres de mi, creadora? ¿Qué soy para ti si no sólo un peón? No quiero sufrir más, no quiero más dolor. Además, por mucho que me digas yo sé que existo, y todo esto me está volviendo loco, ¿sabes? A veces tengo pensamientos suicidas" "Lo sé, soy tu Diosa, lo sé todo, vaya pregunta más estúpida. Mira, puede que para mí y para mi gente no existas, pero en el mundo que he creado tú si que existes. Antes de crear más confusión sobre la existencia en sí de tus cosmos, quiero decirte que todo esto lo hago por ti. El dolor no tiene porque ser malo, de él se aprende, es necesario. Yo, tu creadora, también padezco dolor igual que placer, pero aprendí que el dolor puede ser un gran aliado. No puedo prometerte que vaya a salir todo bien con esa chica, eso es cosa vuestra, yo sólo he querido que esta unión nazca porque vais a aprender mucho el uno del otro, además Carlos, en referencia a lo de Cuarto de la ESO... Si Jaime no te hubiera pegado, nunca habrías ido a la enfermería y nunca te habrías encontrado con Laura, y aunque todo salió mal en esa relación, aprendiste a amar y eso no lo puede decir todo el mundo" "Vaya creadora, eres sabia" "Joder, para eso soy la Diosa suprema de tu cosmos. Y ahora ve a hablar con ella. Por cierto, le gustan los chicos con chaqueta de cuero y nunca puede resistirse a una invitación que esté relacionada con ir a comer pizza" 

Carlos por fin se acerca a ella:

  -¿Te encuentras bien? -le dijo Carlos mientras le entrega un pañuelo para que ella pueda limpiarse las lágrimas.

  -Gracias, no te preocupes estoy bien, son cosas que pasan -le contestó amablemente la desconocida mientras aceptaba su pañuelo.

"Madre mía es guapísima" Carlos comenzó a buscar su chaqueta de cuero dentro de la mochila que portaba consigo y se la tendió:

  -¿Tienes frío?, ¿hambre? Puedo invitarte a una pizza y así me hablas de lo sucedido -dijo Carlos con nerviosismo.

"Dios mio Carlos, vas a saco" "Calla, me estás poniendo nervioso" "¿Seguro qué te atreves a mandarme callar? Puede que mañana te levantes sin pene si te pones chulo conmigo. Hago que se te caiga a pedazos, yo te aviso. Tú sabrás si quieres cabrearme. Deberías temer mi ira divina" "Madre mía mi pene no. Mejor será que me calle y siga hablando con ella" "Será lo mejor, si" "¡Oh, majestuosa creadora! ¿Te importaría dejar de leerme la mente durante unos segundos? No puedo concentrarme" "Vale, vale. Quejica..."

  -Bueno, es que no te conozco, además, ¿para qué voy a ir contigo a tomar pizza? Todos los hombres queréis lo mismo. Me has visto débil y quieres aprovecharte de mi situación, pues mira no voy a permitirlo... -después de quedarse un momento callada volvió a retomar la conversación con una gran sonrisa- Pero si no te importa, si que me gustaría ponerme tu chaqueta. Es preciosa -contestó ella mientras se limpiaba las lágrimas de su rostro.

"De nada, Don Juan" "Vale tranquilo Carlos, tú puedes. Eres un tigre, vamos Carlos, vamos." "Por favor que patético, contigo tengo la risa asegurada"

  -Me llamo Carlos... Ahora no somos desconocidos, así podemos ir a tomar pizza, ¿verdad? -dijo él mientras le dedicaba una gran sonrisa- Por cierto, ¿tú como te llamas? La chaqueta es preciosa, si, fue un regalo de mi ex, estábamos muy unidos... Aunque claro no debería hablarte de mi ex, porque estoy intentando ligar contigo... Esto... quiero decir, no todos los chicos somos iguales, a mí por ejemplo no me gustan las camisetas enseña pezones -dijo Carlos con nerviosismo.

"¿En serio? ¿Pero por qué te habré creado tan estúpido? En una misma frase has dicho ex y pezones. Dios mío, lo tuyo debe ser una enfermedad o algo, porque no tiene sentido que seas tan imbécil" "Lo siento creadora, por favor no hagas que se me caiga el pene por esto" 

  -Me llamo Carla -dijo entre risas la joven interrumpiendo la conversación entre la Diosa y su oveja descarriada-. Anda, vamos a por esa pizza. La verdad es que eso de discutir me ha dado hambre.

  -¿Qué te ha hecho cambiar de opinión? -dijo Carlos alarmado.

"Eso digo yo, ¿veis cómo estáis hechos el uno para el otro? Los dos tan tontos como siempre"

  -Me parece muy adorable que un chico intente consolarme y que me cuide como lo estás haciendo -al decir eso se puso la chaqueta de Carlos y se la abrochó lentamente-. Además, no puedo resistirme a la pizza y a tus encantos naturales -Se levantó-. ¿Vamos?

"Encantos naturales, madre mía... Adelante y mucha suerte, la vas a necesitar" "Gracias creadora ¿Volveremos a hablar algún día de estos? La verdad es que me has caído bastante bien" "No te pases Carlos, recuerda quién soy, y por cierto, no sé si volveremos a hablar, pero tú también me has caído bastante bien"

Carla se agarró del brazo de Carlos, y el joven comenzó a sentir miles de mariposas en el estómago. "Allá vamos Carlos, no tengas miedo al dolor, sino te arriesgas nunca podrás ganar" Y por fin los dos comenzaron a caminar hacia la maldita pizzería alejándose de los malditos bancos y cumpliendo mi plan divino que con tanto ahínco les había preparado.

Comentarios

  1. Menudo elemento está hecho Carlitos, madre mía... jajaja.
    Que entrada tan divertida :D a ver si te la robo... ;) aunque te mencionaré si lo hago, por los derechos y tal. Y no ha resultado liosa para nada.

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