Solitaria luna

La luna miraba inquieta el mundo de abajo sintiéndose sola y pequeña. Hace tanto tiempo que nadie la mira.... En tiempos pasados muchos hombres le dedicaron bellos versos y preciosos poemas. Todo hombre soñaba con tenerla, e incluso la utilizaban como regalo para demostrar el amor eterno a sus amadas. Antes, su luz era más brillante que el sol, y su color más intenso que las estrellas, pero el tiempo pasó, y su luz se convirtió en un tenue rayo, por eso, ella cree que nadie puede verla.

El viento juguetón como niño que es, decidió ascender al cielo y preguntar a la anciana luna el porqué de su tristeza. La luna tenía la mirada perdida, mientras, lloraba en vez de lágrimas niebla, y esta descendía y azotaba la superficie de la Tierra. "Luna, ¿cuál es tu tristeza?"  Ella ensimismada y sin apartar su mirada del vacío, se dirigió al pequeño viento y le dijo: "Ya no hay poetas, el tiempo ha pasado y nadie se acuerda de mi existencia, para ellos yo sólo soy un astro que gira alrededor de su mundo, un simple satélite que aparece en la noche. Nadie me mira, y poco a poco mi luz se muere porque la gente ya no levanta hacia mi la cabeza" El viento no sabía que contestar, y de repente, descendió de los cielos y se perdió entre las lágrimas de la luna, esa espesa niebla. "Ni si quiera el viento precisa de mi compañía" Se dijo a si misma mientras sollozaba.

A la noche siguiente, y otra vez con los sollozos de la luna, se oyó un silbido que alcanzo el cielo, apareciéndose así el viento que se puso ante ella. "Luna, tengo una buena noticia que te alegrará la existencia". Ella aunque escéptica le dejo hablar " Luna, los poetas no se han extinguido. Aunque ya no hay tantos como antes no pudieron acabar con aquellos que todavía aman tu belleza. Si no oyes sus versos es que como tú el tiempo les ha hecho estragos. Han sobrevivido ante todo tipo de injusticias y males. Tu luz no es como la de antes ¿Verdad? Pues su voz ahora es un susurro, pero si con atención te dedicas a escuchar, los oirás. Los poetas aunque ya casi desaparecidos nunca morirán, porque no me puedes negar que aunque los humanos son perecederos todavía recuerdas las almas de los caídos que te dedicaron sus versos, y eso demuestra que todavía siguen viviendo aquí, con todos nosotros. Los poetas nunca mueren, sólo se transforman en lo que siempre han deseado, en pura alma y belleza relativa."

La luna dejó de llorar y atenta, buscó aquel susurro que antes era una voz. Intentando no caer en la desesperación y con los ojos cerrados, dejó que un rayo pequeño y de tenue luz se deprendiera de ella y viajará hasta una ventana. El rayo, se asomó por ella, y la luna pudo sonreír al fin, pues el rayo me vislumbró, golpeando estas teclas.

月亮

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